Brasil ► La violencia volvió a sacudir a Río de Janeiro tras el megaoperativo policial desplegado en los complejos de favelas de Alemão y Penha, que dejó un saldo sin precedentes. Mientras el balance oficial reportaba inicialmente 64 muertos, entre ellos cuatro policías, vecinos de la zona confirmaron el hallazgo de al menos 40 cuerpos adicionales, que fueron colocados en una plaza del barrio de Penha como testimonio del horror vivido. La Defensoría Pública de Río elevó este miércoles la cifra de víctimas a más de 130 fallecidos, lo que convierte a esta acción en la operación más sangrienta en la historia reciente de la ciudad.

El operativo, en el que participaron unos 2,500 agentes, tenía como objetivo ejecutar órdenes de captura contra integrantes del Comando Vermelho, una de las organizaciones criminales más poderosas de Brasil. Los enfrentamientos se extendieron por zonas boscosas y calles de la zona norte, donde mujeres encabezaron la búsqueda de familiares desaparecidos, recuperando cuerpos sin apoyo de las autoridades. Los cadáveres, todos de hombres, fueron alineados en el suelo frente a periodistas y vecinos, en una escena que refleja la magnitud de la tragedia.
La ofensiva policial, que derivó en 81 detenciones y 11 heridos, paralizó gran parte de la ciudad con bloqueos, suspensión de más de un centenar de rutas de autobuses y cierre de escuelas y centros de salud. Aunque este miércoles el tránsito volvió a la normalidad, la conmoción persiste. La ONU y organizaciones de derechos humanos han exigido una investigación independiente, advirtiendo sobre posibles violaciones al derecho internacional humanitario. El operativo ocurre a pocos días de que Río sea sede de eventos globales vinculados a la COP30 y al premio Earthshot, lo que ha reavivado críticas sobre la recurrencia de estas acciones militares en vísperas de encuentros internacionales. ■



