Ciudad de México ► La secretaria de Energía, Luz Elena González, presentó este miércoles un balance del Plan de Fortalecimiento de Pemex 2025-2035 y aseguró que, por primera vez en años, la petrolera estatal logró reducir su deuda total en 20% durante 2025, además de capitalizarse para atender “todas las obligaciones financieras” y reanudar pagos a proveedores. La funcionaria afirmó que la mejora ha sido validada por los mercados y por las agencias Moody’s, Fitch y Standard & Poor’s, que habrían mejorado la calificación crediticia de la empresa.
González aseguró que la capitalización permitió a Pemex cumplir puntualmente con sus compromisos en los mercados financieros y reactivar pagos a proveedores, un punto que, según el gobierno, alivió tensiones en la cadena de suministro de la industria. El 20% de reducción de deuda en 2025 fue destacado como “un dato duro” y, según la Sener, ha sido reconocido por los mercados y por las calificadoras internacionales. Analistas consultados por medios señalan que la mejora en calificación facilita el acceso a financiamiento en mejores condiciones, aunque advierten que la sostenibilidad dependerá de resultados operativos continuos.
González atribuyó la mejora financiera a una estrategia conjunta con la Secretaría de Hacienda y Pemex que, dijo, estabilizó la producción de crudo y duplicó el procesamiento en refinerías: de 600,000 barriles diarios en 2018 a 1.2 millones de barriles diarios en 2025, lo que habría impulsado la producción y venta de combustibles de mayor valor como gasolinas, diésel y turbosina. Además, la comercialización de productos de mayor valor se incrementó 7.8% en los últimos meses de 2025, según la funcionaria.
González contrastó la situación actual con la de la última década, cuando, dijo, Pemex se convirtió en “la petrolera más endeudada del mundo” tras un aumento de deuda cercano al 130% y una caída de 50% en la producción de refinados durante el periodo neoliberal. Críticos y analistas en medios y redes sociales reconocen la mejora contable, pero advierten que riesgos estructurales —dependencia de ingresos petroleros, necesidad de inversión sostenida en mantenimiento y la volatilidad de precios internacionales— siguen presentes. ■



