Estados Unidos ► Las calles de decenas de ciudades estadounidenses se llenaron este fin de semana de manifestantes que exigieron frenar las políticas migratorias del gobierno de Donald Trump, luego de que agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) mataran a una mujer en Mineápolis y dispararan contra dos personas en Portland. La víctima, identificada como Renee Nicole Good, poeta de 37 años y madre de tres hijos, fue abatida el 9 de enero en Minnesota, mientras que un día antes dos hombres venezolanos resultaron heridos en Oregón.
La organización Indivisible, creada para resistir la ofensiva antinmigrante de la Casa Blanca, reportó cientos de protestas en estados como Texas, Kansas, Nuevo México, Ohio y Florida, además de movilizaciones en Nueva York, Washington y Boston. Muchas de ellas se realizaron bajo el lema “ICE Out for Good”, en referencia tanto a la agencia como al apellido de la víctima.
En Mineápolis, una coalición de grupos por los derechos de los migrantes convocó una concentración cerca del lugar donde Good fue asesinada, reclamando “el final del terror letal en nuestras calles”. Organizaciones como Voto Latino, la Unión Estadunidense por las Libertades Civiles (ACLU) y campañas locales se sumaron a la exigencia de reducir la presencia del ICE en las ciudades y de responsabilizar a sus agentes por el uso de la fuerza.
Las protestas se desarrollan mientras el Departamento de Seguridad Nacional mantiene en las Ciudades Gemelas lo que ha calificado como su mayor operativo migratorio en años. La administración Trump defendió los tiroteos como “actos de defensa propia”, asegurando que los conductores implicados intentaron usar sus vehículos como armas contra los agentes.
El alcalde demócrata de Mineápolis, Jacob Frey, pidió a los manifestantes no caer en la provocación del presidente. “No vamos a contrarrestar el caos de Donald Trump con nuestra propia marca de caos. Él quiere que mordamos el anzuelo”, advirtió. El jefe de policía, Brian O’Hara, informó que 29 personas fueron detenidas el viernes frente a un hotel donde se creía que se alojaba personal del ICE, y que un oficial resultó herido. Sin embargo, las protestas del sábado se mantuvieron mayormente pacíficas.
La indignación alcanzó al Congreso, donde legisladores exigieron una investigación completa sobre el asesinato de Good, cambios en las políticas de redadas y hasta un juicio político contra la secretaria de Seguridad Interior, Kristi Noem. En contraste, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, acusó a los medios de manipular la narrativa y comparó el caso con el del salvadoreño Kilmar Ábrego García, deportado en 2025, a quien describió como “traficante y pandillero”.
El director del ICE, Todd M. Lyons, defendió las operaciones y aseguró que la agencia continuará arrestando a “los peores delincuentes extranjeros ilegales”, publicando incluso una lista de migrantes detenidos en Minnesota, entre ellos acusados de homicidio y abuso sexual. ■



