Un viejo aforismo recuerda que lo que se comunica mal desvirtúa el mensaje. Comunicar no es solo emitir palabras o imágenes: es representar, conectar, persuadir. Y cuando el mensaje es débil o contradictorio, lo que alcanza al receptor no es claridad, sino confusión y ruido. Esta semana, tres nuevos espectaculares del Gobierno del Estado de Tabasco nos invitan a reflexionar sobre el arte —y el riesgo— de comunicar desde el poder.
El primero consigna la creación de 60 mil empleos mediante programas y obras. Pero la imagen muestra a dos jóvenes emprendedoras frente a una mesa de productos. No son empleadas, son emprendedoras. Probablemente informales, probablemente sin seguridad social. La semiótica aquí falla: el texto habla de empleo, pero la imagen remite al autoempleo, al esfuerzo individual, al “échale ganas”. Y eso, aunque digno, no es a lo que alude el mensaje. El empleo, en términos generales, implica estabilidad, salario justo, prestaciones.

El segundo espectacular habla de confianza y seguridad, pero muestra a personas en lo que parece un evento público, quizá un baile. ¿Qué comunica esto? ¿Que la gente se divierte? ¿Que hay convivencia? Tal vez. Pero la imagen ideal sería otra: familias en un parque, niños jugando, policías cercanos y amables. La seguridad se vive, sí, pero también se representa. Y aquí, la representación se queda corta.

El tercero proclama “Cultura para todas y todos”, pero muestra la casona del Centro Cultural Quinta Grijalva, lo que comunica historia y patrimonio sí, pero no inclusión, no participación, no diversidad cultural. La cultura se vive en cuerpos, en voces, en escenas. En el último año la quinta ha sido escenario de muy diversas manifestaciones artísticas, coloridas, nutridas, ¿no hallaron mejor foto?

La comunicación política o gubernamental no es solo estética. Cada imagen elegida, cada mensaje, construye una narrativa sobre lo que el gobierno quiere que pensemos. Y cuando esa narrativa se fractura —cuando la imagen no corresponde al texto—, lo que se comunica se desvanece.
Los avances del gobierno de Javier May son indiscutibles: programas sociales, obras públicas y una agenda cultural que ya marca huella. Pero consolidar la Transformación pasa por documentarla con rigor, por hacerla visible en imágenes y mensajes que correspondan a la realidad que se vive. Una campaña no solo debe anunciar, sino evidenciar; no solo debe prometer, sino mostrar. Porque cuando se comunica bien, se fortalece la confianza colectiva de que se avanza en el sentido correcto. ■



