Ciudad de México ► En el marco del Día Mundial de la Obesidad, que se conmemora cada 4 de marzo, México llega a la fecha con cifras que alarman a autoridades y especialistas: alrededor de tres de cada cuatro adultos viven con sobrepeso u obesidad, una tendencia que mantiene al país entre los de mayor prevalencia a nivel mundial. La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) y estudios recientes confirman que el problema es multifactorial y está estrechamente ligado a determinantes sociales, económicos y de acceso a servicios de salud.
Especialistas consultados por medios y organismos públicos advierten que el aumento sostenido del exceso de peso eleva el riesgo de enfermedades crónicas —diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedades cardiovasculares— y presiona la capacidad del sistema sanitario para atender complicaciones asociadas. En respuesta, la Secretaría de Salud y otras instancias han intensificado campañas de prevención, promoción de estilos de vida saludables y acciones comunitarias, aunque reconocen que las intervenciones requieren coordinación intersectorial y políticas públicas sostenidas para ser efectivas.
Analistas señalan que la estrategia debe combinar medidas de salud pública —como regulación de publicidad y etiquetado, acceso a alimentos saludables y promoción de la actividad física— con programas de atención clínica para quienes ya presentan obesidad severa. Organizaciones civiles y profesionales de la salud insisten en que la respuesta no puede limitarse a la individualidad de la conducta alimentaria: es necesario abordar la disponibilidad de opciones saludables, la educación nutricional y las desigualdades que condicionan la salud en comunidades urbanas y rurales.
En este Día Mundial, la agenda pública en México combina llamados a la prevención con la urgencia de ampliar cobertura y calidad en la atención; expertos subrayan que sin políticas integrales y financiamiento sostenido, las cifras seguirán creciendo y con ellas la carga de enfermedad y costos sociales. ■



