Suiza ► En el marco del Foro Económico Mundial en Davos, Jared Kushner, asesor y yerno del presidente Donald Trump, mostró una serie de diapositivas que describen un proyecto urbanístico para la Franja de Gaza: hoteles, centros de datos, instalaciones deportivas, 180 rascacielos frente al mar, un gran puerto y un nodo de transporte, además de un aeropuerto en la frontera con Egipto, según las imágenes difundidas durante la presentación de la recién creada Junta de Paz. El propio presidente Trump acompañó la exposición, subrayando el potencial económico de la costa mediterránea y evocando su experiencia como constructor.
Las diapositivas sitúan el arranque del plan en Rafah, en el sur del enclave, y plantean una ejecución en cuatro fases que avanzarían hacia el norte, dejando la ciudad de Gaza como la última en reconstruirse; Kushner estimó una inversión mínima de 25,000 millones de dólares y proyectó que la economía gazatí podría alcanzar 10,000 millones de dólares en 2035 y generar más de 500,000 empleos, según el material presentado. Entre los detalles mostrados figura una “nueva Rafah” con más de 100,000 viviendas, 200 centros educativos y 75 centros médicos, y una franja costera transformada en zona turística con 40 kilómetros de litoral urbanizado.
La propuesta generó críticas inmediatas por su tono urbanístico y por evocar imágenes previas controvertidas: hace un año circuló un video generado por inteligencia artificial en el que se mostraba una Gaza convertida en un resort de lujo, lo que provocó indignación y cuestionamientos sobre la idea de desplazar a la población local. Además, analistas y actores humanitarios advierten que el plan carece de fechas, fuentes de financiamiento verificables y garantías de seguridad necesarias para su ejecución, en un contexto donde, según reportes, la Franja ha sufrido una devastación masiva y miles de víctimas civiles.
Kushner condicionó el inicio de las obras al desarme completo de Hamás y afirmó que no existe un “plan B” para la reconstrucción, postura que choca con la realidad sobre el terreno: las negociaciones para la desmilitarización avanzan con lentitud y Washington enfrenta dificultades para reunir países dispuestos a desplegar una fuerza de paz. ■


