Chile ► “Mi nombre es José Antonio Kast y yo sí defiendo con orgullo la obra del gobierno militar, sí creo que muchos militares y miembros de las fuerzas armadas están siendo perseguidos y yo sí me comprometo, si soy presidente, a proteger a las fuerzas armadas a terminar con las persecuciones judiciales; y a indultar a todos aquellos que injusta o inhumanamente están presos”, afirmaba en agosto de 2017, el desde este miércoles y por cuatro años, presidente de Chile.
En un acto en Santiago durante su primera campaña presidencial, Kast pronunció esa frase frente a familiares de condenados por delitos de derechos humanos y militares en retiro; la visita y las declaraciones sobre internos de Punta Peuco y, en particular, sobre el ex brigadier Miguel Krassnoff, quedaron registradas en la prensa de la época.
Casi una década después, el presidente no ha abjurado de ese posicionamiento y lo volvió a poner en el centro del debate público tras la aprobación en general en el Senado del proyecto que regula la suspensión y cumplimiento alternativo de penas para personas de edad avanzada o con enfermedades graves, votación que generó críticas por el riesgo de que beneficie a condenados por crímenes de lesa humanidad.
En declaraciones públicas recientes, Kast sostuvo que la iniciativa “no es un indulto” sino un cumplimiento alternativo de condenas, y defendió la revisión de casos por criterios médicos y de edad.
El historial de Kast con Punta Peuco y sus ocupantes vuelve a ser central: en 2017 dijo haber conversado con Krassnoff y relativizó algunas acusaciones en su contra, postura que organizaciones de derechos humanos y sectores políticos han calificado de apoyo a la impunidad.
Analistas y juristas han advertido que la norma, tal como fue aprobada en general, podría dejar a discreción mecanismos que terminen por conmutar penas de condenados por violaciones a los derechos humanos, lo que abriría un conflicto jurídico y político de alto impacto.
La dimensión ideológica y religiosa del presidente también figura en la cobertura: Kast es miembro activo del movimiento católico Schoenstatt, factor que ha marcado su discurso público y su base electoral conservadora, y que él mismo invocó en su primer mensaje tras la victoria, agradeciendo a Dios y pidiendo “sabiduría, templanza y fortaleza”.
En el plano internacional, su reciente participación en la cumbre “Escudo de las Américas” convocada por Donald Trump en Miami subraya su alineamiento en materia de seguridad y migración con sectores conservadores regionales.
El nuevo gobierno arranca con la promesa de un “gobierno de emergencia nacional” centrado en seguridad, migración y orden público; la combinación de esa agenda con la tramitación del proyecto sobre penas alternativas y las posturas públicas de Kast sobre los condenados por la dictadura anticipan un choque político sostenido entre el Ejecutivo, el Congreso y organizaciones de derechos humanos en los próximos meses. ■


