Italia ► Una restauración en la Basílica de San Lorenzo in Lucina, en Roma, desató una investigación oficial después de que un querubín restaurado mostrara un rostro con un marcado parecido a la primera ministra Giorgia Meloni; el Vaticano ordenó cubrir la imagen y la diócesis y el Ministerio de Cultura abrieron indagatorias.
La intervención tuvo lugar en la Capilla del Crucifijo de la Basílica de San Lorenzo in Lucina, en el centro de Roma, donde trabajos de restauración completados en diciembre dejaron un querubín cuyo rostro fue comparado en redes y prensa con el de Giorgia Meloni. La difusión de fotografías provocó la reacción inmediata de autoridades eclesiásticas.
El Vaticano ordenó cubrir el rostro del ángel con pintura y pidió una investigación interna para esclarecer responsabilidades y procedimientos en la intervención, según comunicados y reportes de agencias. Paralelamente, la diócesis de Roma y el Ministerio de Cultura italiano anunciaron que recabarán documentación y testimonios sobre la autorización y el proceso de restauración.

El trabajo fue atribuido al sacristán y restaurador Bruno Valentinetti, quien actuó por encargo del párroco para intervenir los ángeles que rodean un busto del último rey de Italia, Umberto II. Valentinetti declaró que la orden de cubrir la intervención partió de las autoridades eclesiásticas y que no pretendía una referencia política.
La imagen se viralizó y generó comparaciones con el caso del “Ecce Homo” en España; usuarios y expertos en patrimonio criticaron la falta de protocolos técnicos y la politización de un espacio religioso. Medios internacionales y plataformas sociales difundieron comparativas entre la restauración y fotografías de la primera ministra, lo que intensificó la presión para una investigación formal.
Especialistas citados por la prensa advierten dos riesgos: la intervención sin supervisión técnica que puede dañar obras, y la instrumentalización política del arte sacro, que puede erosionar la neutralidad de espacios religiosos. La rápida intervención del Vaticano busca contener el impacto mediático y proteger la integridad del templo.
Las autoridades eclesiásticas y culturales han anunciado que revisarán permisos, protocolos de restauración y la cadena de responsabilidades; no se han informado sanciones formales hasta ahora. El caso seguirá bajo escrutinio público mientras se determinan si hubo negligencia, intención política o simple error técnico. ■



