Estados Unidos ► El Gobierno de Estados Unidos formalizó este jueves su retiro de la Organización Mundial de la Salud (OMS), completando un proceso que había sido anunciado con anterioridad y que, según la prensa internacional, deja a la agencia sin su principal aportante económico. La decisión, impulsada por el Ejecutivo estadounidense y justificada por críticas sobre la gestión de la pandemia de COVID-19 y supuesta politización de la agencia, implica la suspensión de las contribuciones evaluadas y voluntarias que históricamente financiaban programas clave de la OMS.
Especialistas en salud pública y corresponsales que siguen la cobertura en Ginebra advierten que la salida estadounidense pone en riesgo la vigilancia epidemiológica, la respuesta a brotes y programas de vacunación en países de bajos y medianos ingresos, al tiempo que complica la planificación financiera de la organización para 2026 y años siguientes. Expertos citados por medios internacionales señalan que, más allá del impacto económico inmediato, la decisión puede debilitar la coordinación técnica entre países y reducir la capacidad de la OMS para movilizar recursos y personal en crisis sanitarias transfronterizas.
La salida no estuvo exenta de controversia legal y administrativa: fuentes periodísticas recuerdan que la normativa estadounidense exige un año de aviso para la terminación de la membresía, y que la OMS podría enfrentar además la complicación de cuotas pendientes que el país mantiene con la agencia, lo que añade incertidumbre sobre la aceptación formal del retiro y sobre el manejo de compromisos financieros previos. En respuesta, la OMS ha subrayado la necesidad de diversificar fuentes de financiamiento y ha llamado a la comunidad internacional a mantener y reforzar los compromisos con la salud global; sin embargo, analistas advierten que sustituir el volumen y la predictibilidad del financiamiento estadounidense será un desafío de corto y mediano plazo. ■


