Ciudad de México ► El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) presentó la primera edición del Índice de Competitividad Regional 2026 (ICR), un estudio que mide la capacidad de las regiones del país para atraer y retener talento e inversión. El informe revela una marcada desigualdad entre el norte y el sur de México, donde el Noreste (Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí y Tamaulipas) se posiciona como la región más competitiva, mientras que el Istmo y la Maya ocupan los últimos lugares.

El análisis del IMCO subraya que la competitividad no depende únicamente de los estados de manera aislada, sino de la interacción entre ellos. Factores como infraestructura, seguridad, empleo y desigualdad laboral se convierten en barreras o motores de desarrollo según la coordinación regional. Por ejemplo, un cuello de botella en transporte o seguridad en un estado puede afectar a toda la región vecina.
En el ranking general, el Noreste lidera con un puntaje de 68.18, seguido por el Noroeste (62.33) y el Bajío (54.22). El Centro (49.11) se ubica en la media, mientras que la Maya (34.19) y el Istmo (29.66) muestran los niveles más bajos de competitividad.
La región Maya, integrada por Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán, ocupa el quinto lugar de seis en el índice, con un desempeño bajo en atracción de inversión y talento. El IMCO señala que esta región enfrenta problemas graves en infraestructura industrial, cobertura escolar y productividad laboral.
En materia de infraestructura, la región muestra debilidad en parques industriales y en inversión hídrica, lo que limita la capacidad de atraer capital. En seguridad, aunque algunos estados como Quintana Roo y Yucatán presentan avances en acceso a salud y reducción de homicidios, Chiapas arrastra los niveles más bajos de competitividad, afectando al conjunto regional.
El estudio también destaca la desigualdad laboral: la región Maya presenta una brecha de ingresos por género relativamente menor en comparación con otras zonas, pero enfrenta altos niveles de informalidad y bajos indicadores de productividad. Tabasco y Campeche, por ejemplo, muestran rezagos en generación de empleo formal, mientras que Quintana Roo concentra presiones en vivienda y servicios por el crecimiento turístico.
En el ámbito de seguridad, el Noreste y Noroeste destacan por mejores indicadores en asaltos carreteros y percepción de seguridad, mientras que el Istmo y la región Maya enfrentan mayores retos en delitos no denunciados y corrupción. En cuanto a empleo, el Noreste lidera en atracción y retención de talento, con altos niveles de escolaridad y acceso a salud, mientras que la región Maya se rezaga en cobertura educativa y productividad laboral.
El IMCO advierte que la falta de coordinación regional en el sur limita la capacidad de absorber inversión y retener capital humano. La heterogeneidad en acceso a servicios básicos, como salud y educación, fragmenta el mercado laboral y reduce la movilidad de talento dentro del corredor.
El ICR 2026 confirma que México avanza a distintas velocidades: mientras el norte consolida su competitividad con infraestructura y seguridad, el sur-sureste enfrenta rezagos estructurales que requieren políticas públicas coordinadas. Para la región Maya, el reto es doble: superar las brechas internas entre estados y aprovechar proyectos estratégicos como el Tren Maya y el Corredor Interoceánico para transformar su capacidad de atraer inversión y talento.
El IMCO propone que la cooperación regional, tanto en el sector público como privado, sea clave para liberar valor económico y social. Sin una estrategia conjunta, los rezagos en infraestructura, seguridad y empleo seguirán siendo una barrera para el desarrollo del sur del país. ■


