Ciudad de México ► En un mensaje oficial difundido por la Casa Blanca, el presidente Donald Trump conmemoró el fin de la Guerra México-Estados Unidos (1846-1848) y celebró la cesión de más de la mitad del territorio mexicano tras el Tratado de Guadalupe Hidalgo, calificando el episodio como una “legendaria victoria” que consolidó el suroeste estadounidense.
El mandatario utilizó la efeméride para reforzar su narrativa sobre la necesidad de medidas estrictas en la frontera sur, afirmando que su gobierno defiende a Estados Unidos “contra invasiones”, combate el flujo de drogas y migrantes, y persigue redes criminales en el hemisferio occidental. En su mensaje, Trump vinculó explícitamente la expansión territorial del siglo XIX con la legitimidad de su política de seguridad y migración en 2026.
La conmemoración no implica cambios de política inmediata, pero sí refuerza la retórica presidencial sobre control fronterizo; la referencia a la cesión territorial —un hecho histórico ampliamente documentado— fue presentada por Trump como un antecedente legítimo de su agenda actual; y la reacción en México fue mayoritariamente crítica, con llamados a privilegiar el respeto histórico y la cooperación bilateral. ■



