Ciudad de México ► El mercado cambiario mexicano cerró la jornada con el peso apreciándose 0.09%, equivalente a 1.6 centavos, situando el tipo de cambio en aproximadamente $17.46 por dólar, con un máximo intradía de $17.5131 y un mínimo de $17.4381. La apreciación se produjo en paralelo a un debilitamiento del dólar estadounidense de 0.34%, que durante la sesión alcanzó niveles no vistos desde el 30 de diciembre, según los registros de la jornada. Operadores y mesas de dinero atribuyeron el movimiento a la reacción de los mercados ante la publicación de datos macroeconómicos en Estados Unidos que, paradójicamente, fueron interpretados por algunos participantes como un factor que reduce la presión sobre la política monetaria restrictiva.
Durante la mañana se dio a conocer la revisión del Producto Interno Bruto (PIB) del tercer trimestre en Estados Unidos, que mostró una expansión de 4.37% trimestral anualizado, ligeramente por encima de la estimación previa de 4.34% y representando el mayor crecimiento trimestral desde el tercer trimestre de 2023. Dentro de ese reporte destacó la revisión al alza de la inversión fija bruta, que pasó de una contracción de -0.28% a un crecimiento de 0.04% trimestral anualizado, un dato que los analistas interpretaron como señal de mayor dinamismo en la actividad privada. Pese a la lectura positiva del crecimiento, los mercados cambiarios reaccionaron con una caída del dólar, en parte porque algunos inversores consideran que la mejora podría moderar la necesidad de nuevas alzas agresivas en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal.
En el plano local, la apreciación del peso ofrece un respiro para importadores y para la inflación importada, aunque los especialistas advierten que la volatilidad puede mantenerse en función de la publicación de más datos económicos en Estados Unidos y de decisiones de política monetaria. La diferencia entre el máximo y mínimo intradía —poco más de 7 centavos— refleja una sesión con flujos de corto plazo y ajustes de portafolio, donde factores técnicos y órdenes de cobertura también jugaron un papel. Para empresas y agentes económicos, la estabilidad relativa del tipo de cambio en torno a $17.46 facilita la planificación de operaciones de corto plazo, pero no elimina la necesidad de monitorear la evolución de los indicadores internacionales y locales.
A mediano plazo, la trayectoria del peso dependerá de la combinación entre datos económicos estadounidenses, la postura de la Reserva Federal, y la percepción de riesgo global; en tanto, en México, la atención se mantiene en indicadores domésticos y en cualquier señal de cambio en la política monetaria del Banco de México. ■


