España ► La borrasca Harry dejó graves consecuencias en la red ferroviaria catalana la noche del 20 de enero, con dos incidentes que paralizaron el servicio de Rodalies. El más grave ocurrió entre Gelida y Sant Sadurní d’Anoia (Barcelona), donde un tren de la línea R4 descarriló tras el desplome de un muro sobre las vías. El accidente dejó 36 heridos y un fallecido, identificado como el maquinista, según confirmó Catalunya Ràdio.
El Sistema d’Emergències Mèdiques (SEM) desplegó 20 ambulancias y atendió a los pasajeros, de los cuales cinco permanecen en estado grave y seis en condición menos grave. Los bomberos de la Generalitat movilizaron 38 dotaciones con 71 efectivos, además de Mossos d’Esquadra, quienes rescataron a los pasajeros atrapados en los primeros vagones. Protecció Civil activó el plan Ferrocat y habilitó un centro de encuentro para familiares en Sant Sadurní d’Anoia. La circulación de Rodalies quedó suspendida “hasta nuevo aviso”, mientras Renfe gestiona un servicio alternativo por carretera y habilitó el teléfono 900 101 660 para atender a familiares de las víctimas.
El segundo incidente se registró en la línea R1 entre Blanes y Maçanet (Girona), donde un tren impactó contra una roca y perdió un eje. Aunque viajaban diez pasajeros, no se reportaron heridos. Autoridades catalanas, entre ellas las conselleras Núria Parlon y Sílvia Paneque, acudieron a la zona afectada para supervisar las labores de emergencia. El Govern convocó un CECAT junto a técnicos de Adif para evaluar la seguridad de la infraestructura y determinar la reanudación del servicio, en lo que se anticipa será una jornada complicada para la movilidad ferroviaria en Cataluña. ■



