Ciudad de México ► La Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) lanzó una advertencia que sacude a gobiernos y universidades: en los próximos años, 60 por ciento de los empleos en el mundo podrían verse afectados por la inteligencia artificial (IA), pero 58 por ciento de los estudiantes universitarios no se sienten preparados para enfrentar esta transformación, y casi la mitad duda de sus propias habilidades para trabajar con estas tecnologías.
El informe Los retos de la IA en la educación superior y las respuestas institucionales: ¿Hay lugar para marcos de competencias?, elaborado por las especialistas Arianna Valentini y Alep Blancas y publicado por el Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC), revela que solo 22 por ciento del profesorado utiliza herramientas de IA en sus clases. La baja adopción responde al temor de que estas plataformas fomenten el plagio, erosionen la integridad académica o incluso sustituyan la labor docente.
La Unesco subraya que, aunque diversas universidades han impulsado iniciativas relacionadas con la IA, la mayoría son acciones aisladas y sin una estrategia cohesionada. En muchos casos, se limitan a redactar directrices sobre el uso de sistemas generativos como ChatGPT, sin construir un marco de competencias institucional que garantice un aprendizaje sistemático. Este enfoque fragmentado, advierte el organismo, no dota a estudiantes ni a profesores de las habilidades necesarias para desenvolverse en un mundo cada vez más integrado con la IA.
El documento identifica un “vacío crítico”: la ausencia de un marco estandarizado y exhaustivo de competencias en IA para la educación superior. Tal marco debería abarcar no solo conocimientos técnicos, sino también actitudes, valores y principios éticos que orienten la enseñanza y la investigación. La propuesta es avanzar hacia una “pedagogía basada en la inteligencia artificial”, que aproveche estas herramientas para mejorar la eficiencia, pero también para estimular el pensamiento crítico, el aprendizaje colaborativo y la resolución interdisciplinar de problemas.
La advertencia de la Unesco llega en un momento en que la IA redefine la economía global y plantea dilemas éticos y sociales de gran alcance. El organismo insiste en que los Estados miembro deben actuar con urgencia para regular su uso, formar nuevas habilidades y garantizar que la tecnología se integre de manera inclusiva y sostenible. De lo contrario, la brecha entre las exigencias del mercado laboral y la preparación de los graduados podría ampliarse peligrosamente, dejando a millones de jóvenes sin las herramientas necesarias para enfrentar el futuro. ■



