Ciudad de México ► El accidente ferroviario ocurrido en el Istmo de Tehuantepec la mañana del 29 de diciembre ha marcado un cierre de año trágico para el proyecto del Tren Interoceánico. El convoy, que transportaba a unas 250 personas, se salió de las vías entre Nizanda y Chivela, en Oaxaca, dejando un saldo confirmado de 13 personas fallecidas, decenas de lesionados y una víctima aún no localizada.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo expresó en conferencia matutina su solidaridad con las familias afectadas y aseguró que la prioridad del Gobierno federal es la atención integral a las víctimas y el esclarecimiento riguroso de los hechos. Anunció que se trasladará personalmente al sitio del accidente y que la investigación se conducirá con “responsabilidad, transparencia y rigor técnico”. La Fiscalía General de la República ya tiene bajo resguardo la llamada “caja negra” ferroviaria, pieza clave para determinar las causas del descarrilamiento.
En el terreno, brigadas de auxilio y personal de salud han trabajado en la atención de los heridos, mientras que familiares de las víctimas reclaman información clara y apoyo inmediato. La incertidumbre sobre las condiciones de seguridad del tren, que forma parte de un proyecto estratégico para conectar el Pacífico con el Golfo de México, ha generado cuestionamientos en redes sociales y medios locales. Usuarios han compartido imágenes del convoy volcado y testimonios de sobrevivientes que describen el momento del impacto como “un estruendo seguido de caos”. ■



