Suecia ► El Comité Noruego del Nobel otorgó el Premio de la Paz 2025 a la dirigente opositora venezolana María Corina Machado, destacando su “incansable trabajo por los derechos democráticos del pueblo de Venezuela y su lucha por una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia”. La noticia, celebrada por sectores opositores y cuestionada por gobiernos aliados de Nicolás Maduro, convirtió a Machado en la primera venezolana en recibir el galardón y en una figura que divide opiniones dentro y fuera de su país.
Machado, de 58 años, reaccionó con incredulidad y emoción. “Oh Dios mío, no lo puedo creer… este es el mayor reconocimiento a nuestro pueblo, que verdaderamente lo merece”, dijo en una llamada difundida por la cuenta oficial del Nobel en X. Desde la clandestinidad en la que vive tras las elecciones de 2024 —denunciadas como fraudulentas por la oposición—, la líder de Vente Venezuela insistió en que el premio no es personal, sino un espaldarazo a la resistencia ciudadana. “Es un impulso para conquistar la libertad”, escribió horas después en redes sociales.
El reconocimiento, sin embargo, no tardó en generar reacciones encontradas. Mientras dirigentes opositores en el exilio, como Edmundo González Urrutia, celebraron el galardón como un “carajazo de esperanza” para Venezuela, la Casa Blanca de Donald Trump criticó la decisión, asegurando que el comité “puso la política por encima de la paz” al no premiar al presidente estadounidense, quien había impulsado negociaciones en Medio Oriente. En América Latina, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum se limitó a subrayar la importancia de la “soberanía y autodeterminación de los pueblos”, evitando un pronunciamiento directo sobre Machado.
El trasfondo del premio es inseparable de la crisis venezolana. Tras arrasar en las primarias opositoras de 2023, Machado fue inhabilitada por el chavismo y sustituida en la boleta presidencial por González, quien según la oposición ganó las elecciones de 2024. La represión posterior la obligó a pasar a la clandestinidad, desde donde ha mantenido un discurso desafiante contra Maduro y un abierto respaldo a la presión internacional, incluida la presencia militar de Estados Unidos en el Caribe. Esa postura, que para unos representa firmeza democrática, para otros es una señal de alineamiento con intereses externos.
El Comité Noruego defendió su decisión al describir a Machado como “uno de los ejemplos más extraordinarios de coraje civil en América Latina en tiempos recientes”. Señaló que, pese a amenazas contra su vida, decidió permanecer en Venezuela, inspirando a millones. Sin embargo, críticos del fallo advierten que el Nobel corre el riesgo de convertirse en un instrumento de confrontación política, más que en un símbolo de reconciliación. ■



